Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.
Aristóteles
El otro día durante una charla sobre temas de modelado de la excelencia, hablamos de las personas que expulsan sus emociones negativas sin pensar en los demás. Uno de los participantes comentó sobre la existencia de dos tipos de persona según su criterio: el vecino que se descarga toda su "carga" contigo y te deja agotado y "cargado"; y el vecino amigable que, aunque esté "cargado" -lleno de rabia o tristeza-, siempre sonríe.
¿Cuál es la diferencia? - pregunté - Uno es un pesado y el otro muy consciente de sus vecinos- respondió.
A pesar de lo que se pueda pensar al respecto, el que descarga contigo es el más "emocionalmente inteligente" de los dos, aunque "no lo sabe". Su problema es la forma de descargar que lo hace menos ecológico porque no ayuda a mejorar el entorno, sino que lo afecta negativamente.
El que descarga sus emociones duerme tranquilo, transfiriere su carga emocional a otro, expulsa lo que le molesta y si eres tu el que tuvo la "suerte" de hablar con él, te lo "regala" a ti. Él ahora está muy bien y tu llevas ahora su carga.
Por el contrario, el que no dice nada, se queda con la carga y lleva todo el peso encima, hasta el día que su sistema ya no aguanta más y explota. Este es el tipo más peligroso, tanto para él como para la víctima de su explosión. Una persona que se queda con la carga, NO es consciente del daño que se hace, la enfermedad y la carga emocional son fieles amigas, así que procura no estar cargado emocionalmente (negativo) por mucho tiempo, si quieres tener una vida sana y plena. Si eres de este tipo de persona, te recomiendo hacer ejercicio, saca la basura emocional!!!
Es importante ser consciente de cuales son las emociones que nos afectan.
El estrés es uno de los principales generadores de miedo. Por ejemplo, nos genera estrés no hacer las cosas bien, no terminarlas a tiempo, no poder con todas las responsabilidades, no poder cubrir los temas económicos en casa; en fin, con en el descontrol existente hoy en día, cualquier ámbito puede ser causante de estrés. Incluso, hoy en día, el estar inscrito en actividades relajantes, es estresante porque necesitas llegar a tiempo, aparcar, pagar, etc.
Pero ¿Qué hacer? ¿Hay solución?
La solución está en cada uno de nosotros. Sacar la emoción de la forma correcta es un buen ejemplo.
¿Y cómo se hace esto? pues lo primero es identificar que hay una emoción. Identificar lo que nos afecta negativamente. El estrés por ejemplo. Cualquier emoción, o situación que nos hagamos consciente que nos afecta, su efecto en nosotros se reduce significativamente, porque pasa de un estado inconsciente a uno consciente. En ese momento tomamos una decisión!
Posibles decisiones:
- Descargar la emoción con la persona correcta. De buena o de mala forma, al menos creemos que es el causante.
- Determinar el grado de molestia que tenemos. Dejar pasar un tiempo entre el hecho ayuda a que determinemos mejor el grado de la molestia. ¿Es por Ego? o realmente es algo importante en nuestra escala de valores/principios?
- Descargarnos en el momento oportuno. Dejar pasar un tiempo entre el hecho y la descarga ayuda a que la emoción se reduzca y pensar mejor el momento oportuno. Normalmente hacerlo en privado es importante.
- Con el propósito justo: normalmente si hablamos con alguien debe ser con un objetivo (PARA). Para aclarar lo ocurrido. Si algo nos molestó, decirle qué nos molestó y qué esperamos la próxima vez.
- Del modo correcto: En positivo y con el objetivo en mente. Está demostrado que el cerebro procesa más rápidamente el mensaje que si hablamos en positivo que en negativo. ¿No te parece incierto? Por otro lado, hablar de los comportamientos es mejor que hablar de las creencias.
Si logramos unir todas las posibles decisiones en una sola, Enhorabuena! haz alcanzado la maestría del enfado de Aristóteles!